Coto ya usa la tecnología que sustituirá al código de barras
El sistema basado en la tecnología RFID evitará colas de los clientes en los locales y reducirá los costos de la cadena de supermercados.
Fiel a su estilo multifacético y de la mano de las nuevas tecnologías, Alfredo Coto, el dueño de la cadena que ya tiene 111 supermercados, incursionó en el uso del sistema que, en algunos años, reemplazará al código de barras.
Se trata del RFID (Radio Frequency Identification o identificación por radiofrecuencia), una tecnología originalmente diseñada para uso militar, y que, tras su paso por el sector industrial, comenzó a implementarse en otros segmentos de la economía mundial, como es el caso del negocio del retail.
A fin de abaratar costos, intensificar la seguridad de la logística, evitar robos en los salones de venta, agilizar el trabajo en las líneas de caja, reducir el faltante de algunos productos en góndola, fidelizar a los clientes y mantener en orden la mercadería en los centros de distribución, entre otras ventajas, Coto comenzó a usar a modo de prueba el novedoso sistema de identificación.
“En la Argentina, Coto es el primero en implementarlo”, dijo Alfredo Coto, quien aclaró que el software que administra el sistema de RFID fue íntegramente desarrollado por el Departamento de Sistemas de la empresa. En la compañía no revelaron el monto de la inversión.
“En la actualidad sólo lo estamos empleando en el almacenamiento y posterior distribución de los electrodomésticos Top House. Trabajamos con la cadena completa, desde la distribución hasta la ubicación de los artículos en el salón de ventas. Sólo falta implementar el uso de los changos inteligentes y las líneas de caja”, dijo Daniel Padín, director de Sistemas de Coto, durante una prueba que la compañía organizó ayer para evidenciar las bondades del RFID.
Como ocurre en la actualidad con el código de barras, en el futuro esta tecnología permitirá almacenar información de cada producto, sólo que a una gran escala, beneficio que los grandes proveedores aprovecharán al máximo para mantener un control más exhaustivo de la mercadería que producen, despachan y luego venden.
BeneficiosLas etiquetas inteligentes o tags (un sticker con un microchip incorporado), que cuestan u$s0,40, pueden almacenar el precio, el origen, la marca, el lugar de producción, la empresa que lo elaboró, las calorías y una infinidad de datos de cada artículo.
“El funcionamiento es simple, el proveedor carga información en la etiqueta, luego envía un pallet lleno de artículos etiquetados y mediante un software especial se lleva el control del recorrido que ese paquete de mercadería hace desde que sale de la empresa productora hasta que llega al supermercado”, indicó el directivo.
Y agregó: “Una vez en las góndolas, el consumidor los carga en un changuito de plástico, que finalmente pasa por un arco metálico que lee y contabiliza la totalidad de la compra. Y sin pasar por la caja, el cliente recibe un mensaje de texto en su celular que le avisa que el pago se debitó de su cuenta electrónica”.
Según Padín, para que el RFID funcione en el sector de consumo masivo, las empresas proveedoras deben implementarlo cuanto antes. “Arcor, Procter & Gamble y Unilever ya trabajan en el desarrollo de sistemas propios”, contó.
En 500 de sus sucursales norteamericanas, Wal-Mart invirtió u$s3.000 M en la implementación del RFID, un dato interesante si se tiene en cuenta que es una de las pocas cadenas de supermercados, en el mundo occidental, que tiene en funcionamiento este sistema.
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